5 consejos para evitar el estrés y la ansiedad

Ultimamente se habla mucho del estrés y la ansiedad como las enfermedades más comunes del siglo XXI dado a la vida muy ocupada y activa de la gente.

Personalmente me considero una persona ansiosa, pero de mi opinión todo se puede solucionar y solo depende de saber aprender manejar bien tus emociones y pensamientos.

Hace poco acudí a una charla sobre la ansiedad impartida por un experto en el tema que me resultó bastante útil para repasar mi vista hacía este problema y encontrarle varias soluciones para evitar el estrés y la ansiedad.  Así que aquí os dejo algunos consejos que si los aplicáis con regularidad, seguramente, os pueden funcionar. 

1. Vive hoy, ni en el ayer, ni en el mañana.

Te propongo hacer un ejercicio: recuerda tu día de ayer e intenta a contar cuántas veces o cuánto tiempo te has gastado pensando en algunos momentos del pasado o del futuro. Ya verás que pensar en el ayer o en el mañana es algo que muchas personas suelen hacer.

Un ejemplo: estás recordando una discusión que has tenido con tu amigo hace un par de días pensando que habría pasado si hubieras dicho alguna otra cosa y habrías hecho algo distinto. Te imaginas con claridad toda la escena y la revives de nuevo otra y otra vez, imaginándote diferentes maneras de como podría haber ido la situación.

Estás teniedo las mismas sensaciones que durante la discusión, pero a lo largo de que sigues pensando en ello tus sentimientos aumentan y estás aún más enfadado, triste o decepcionado que aquella vez.

La conclusión: para qué gastas tu tiempo pensando en algo que ya no se puede cambiar? Déjalo y no te estreses a tí mismo. 

Lo mismo puede pasar cuando pensamos demasiado en algunas situaciones del futuro.

Un ejemplo: mañana tienes una conversación importante con tus padres y apenas ha comenzado el día de hoy tú, en vez de dedicarte por completo a las cosas del presente, desde el mismo mañana estás pensando como va a pasar esa conversación.

En este caso pasa lo mismo: te imaginas muy detallado varias opciones de como va a ir la cosa, varias frases que les vas decir y que te van a contestar. Si es una conversación muy sería probablemente puedes imaginarte que tus padres van a estar contra tuyo, que te van a negar en algo y al final vas a quedar enfadado con ellos aún hasta que empiecen a conversar y vas a ir a verte con ellos estrenado y con los pensamientos negativos. Aunque al final puede resultar que no estarán totalmente de acuerdo contigo y ni han pensado discutir.

La conclusión: está bien planificar las cosas, pero nunca sabrás con la seguridad que va a pasar en el futuro y tampoco puedes imaginarte todas las situaciones posibles. Así que no te enrolles tanto y espera que las cosas pasen.

2. Acepta lo inevitable.

Un ejemplo: tienes una reunión muy importante que estabas preparando hace una semana, pero estás en un atasco y ves que vas a llegar media hora tarde. No hay otra manera de llegar al sitio y además tienes el móvil descargado y no puedes avisar a tu jefe.

Pensando en que puede pasar y si te van a echar una bronca, quitar el sueldo o directamente echar del trabajo, ya estás casí temblando de los nervios y al final llegas a la reunión demasiado estresado y se te olvida todo lo que has preparado con tanta dedicación.

La solución: primero de todo acepta que no puedes cambiar la situación actual y lo único que te toca es esperar. Lo ideal sería relajarte, ocuparte con alguna otra cosa y esperar hasta que llegues a la reunión.

Pero si no puedes dejar de pensarlo, en vez de torturarte imaginando miles alternativas de que te dirá tu jefe cuando llegues vete directamente al grano y piensa en lo peor que puede pasar. ¿Por llegar tarde una vez nadie te van a echar del trabajo, verdad? Quizás te dirán una bronca o tendrás que preparar algún trabajo extra, pero tampoco es tan grave como te lo imaginabas. Así que no hay de que preocuparse tanto.

3. Planifica menos.

No hay nada de malo en planificar tu vida y tu día a día. Yo misma soy una gran planificadora y organizarme me ayuda mucho a cumplir con mis objetivos.

Lo malo viene cuando dependemos demasiado de nuestros planes y cuando suceden algunos cambios imprevistos nos estresamos mucho porque el esquema que nos hemos hecho se ha roto.

¡Así que no tengas miedo de las cosas espontáneas! Es imposible tener una agenda para toda la vida y hay que saber adaptarse a cualquier cambio, sea bueno o malo, sin prestarle mucha importancia.

4. Mantente ocupado.

Es cierto que las personas presupuestas a la ansiedad se sientan más cómodas cuando tienen algo para hacer. A cambio en los momentos cuando están desocupadas y se quedan solas con sus pensamientos, incertidumbres y miedos es cuando les puede entrar más ansiedad.

Así que mantenerte ocupado con algo (aunque sea ver una serie favorita) es la solución muy efectiva para prevenir ese problema.

5. Recuerda el precio de tu salud.

No es un secreto que el estrés puede ser la causa de muchas enfermedades y problemas de salud. Así que antes de preocuparte por algo, piensa si realmente esto algo vale tus nervios, estado de ánimo y salud.

¿Cuántas de las cosas que te causan ansiedad son realmente importantes? En realidad la gran parte de los asuntos que nos preocupan son unas tonterías que no valen la pena de gastarse horas de pensar en ellas.

Así que te aconsejo a aprender a valorar y filtrar los hechos que te estresan y sin pena eliminar de tu mente toda la basura.

 

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