Por qué no me ha funcionado el cheat meal. La ansiedad por la comida y atracones

Hola amigos, lo que os cuento en este post es bastante personal y llevaba tiempo deseando compartirlo con vosotros para ser completamente sincera…

Hace cerca de dos años empecé interesarme en la alimentación fitness y entre toda la información aprendí “la regla del CHEAT MEAL” – cuando debes mantener tu alimentación sana durante la semana y un día (suele ser el finde) puedes permitirte a comer algún plato “prohibido”.

Al ser un poco perfeccionista (menos mal que ahora lo soy mucho menos) cogí este consejo como una norma obligatoria para seguir, pero me hizo una mala jugada…

Juntos con las preocupaciones por mi figura que tenía toda mi vida (realmente mi relación con la comida es muy complicada y tiene una historia larga), con el prejuicio de que hay que evitar los carbohidratos (otro pseudo tips que aprendí – comer los carbohidratos solo los días de ejercicios muy pesados), prohibiéndome los dulces y otros alimentos “malos” entre la semana, evitando las reuniones sociales para no comer algo fuera la dieta, vivía en un estado de constante ANSIEDAD.

Así aguantaba hasta la tarde del sábado cuando empezaba “la fiesta de la barriga” y mi mente se apagaba por completo. Lo único que veía eran los alimentos que tanto me prohibía: los helados, la bollería, pizza, pasteles… que ingería en cantidades exageradas hasta sentirme llena de comida, de culpa, de decepción por mi misma…

Todo esto para comenzar todo de nuevo el LUNES. Intentando a mantener la dieta más estricta y recompensar lo comido matándome en las clases en el gimnasio.

Me sentía como una drogadicta y tenía mucho miedo de que no podría salir de este circulo vicioso. Hasta que me cansé por completo, estaba preocupadísima por mi SALUD FÍSICA Y MENTAL. Sabía que si no lo soluciono yo misma nadie lo solucionaría por mi. Ya no me preocupaba tanto por mi cuerpo, sino que quería SANAR MI MENTE.

Por esto poco a poco iba quitando los “tabús”. Dejé de regañarme cada vez que comía algo “prohibido”, de tomarlo como “el fin de la dieta”.

Hasta que poco a poco llegué donde estoy ahora – disfrutando de cada comida saludable, de quedadas con amigos para comer afuera, de arroz, de la patata, de pasta, del pan…

Al permitirme lo que tanto me prohibía ya no me esfuerzo para comer bien, sino que sale por si solo, porque sé que no me limito en nada y no tengo que aguantar hasta el finde para hacer tan esperado cheatmeal.

Podría escribir mucho más sobre este tema y si has llegado leer hasta aquí te agradezco mucho.

Hace tiempo quería compartirlo con vosotros para ser completamente sincera, ya que cuando empecé con este proyecto justamente estaba pasando por esto y sentía que en cierto modo os engañaba promoviendo el estilo de vida sano mientras que yo misma no estaba bien.

Espero que me daréis gracias también dejando vuestros comentarios aquí.

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